Autopistas sin límites de velocidad: Rorro Berjano abre caminos

Escrito por Rorro Berjano el 19/10/2014

Un caníbal de la pintura, acaba entendiendo el oficio de la relación fraternal del color y la luz desde un atellier expresivamente iconográfico. Sus múltiples referencias son fundamentadas por un punto de vista irreverente, caricaturesco y mistérico por eso, muchas veces, termino por afirmar que los salvajes necesitan espacio y largo camino donde correr rápido.

Cristo Wild Stile. Técnica mixta sobre tabla iluminada con leds. 250 x 320 cms_

Su pasión por las culturas ancestrales han hecho que el mundo afrocubano sea parte ordinaria de sus directrices discursivas desde la santería, la mitología Yoruba, o desde cualquiera de los entramados contemporáneos y urbanitas, como la cultura popular, el mundo de los signos y el esoterismo frívolo de la cultura de masas. Su marcado estilo apunta al arte urbano, el bad painting, el expresionismo abstracto, la nueva figuración y los distintos reduccionismos pictóricos que podemos encontrarnos a través de la postmodernidad.

Rorro Berjano suele envolverse de los discursos planteados, en series de trabajo anteriores, para revisar y extrapolar los contenidos iconográficos y conceptuales que le llevaron a indagar sobre el animismo y la espiritualidad en sus distintas peregrinaciones a La Habana.

El Arbol de la vida (IMAGEN DESTACADA)

Sus distintas contextualizaciones, abren una nueva elocución sobre las experiencias iniciáticas que le mantuvieron en contacto, desde las posibilidades plásticas y objetuales, con la cultura ancestral afrocubana y con la atmósfera antropológica social que observó en su progresivo acercamiento al sincretismo y al mestizaje religioso, que protagonizan parte de la idiosincrasia latino-caribeña e incluso la suya propia. Un particular enfoque que se nutre de numerosos elementos que afirman, con rotundidad, un posicionamiento elevado y transcendental en torno a distintos precedentes formales como el graffiti, la cultura popular o la estética primitivista, filtrados por la yuxtaposición de ideas y registros pictóricos cercanos al imaginario colectivo actual.

Su compromiso creativo manifiesta, categóricamente, un palimpsesto hipernarrativo de coherencia y revelación del folclore, así como los riesgos que conllevan aproximarlos a la poética profana del conocimiento donde, por ejemplo, A. R. Penk y Keith Haring podrían jugar una partida de cartas fratricida.

Desde el carácter sígnico, el extremeño anexiona las distintas analogías que pueden establecerse entre la negritud occidental -desde el análisis antropológico que la cultura barroca andaluza nos ofrece-, la desnudez cualitativa de la muerte, el más allá, y el desorden poético que las tradiciones intentan mantener dentro de un juicio conflictivo y carnavalesco, a través de las distintas máscaras y envoltorios que se hacen visibles desde la existencia histórica.

La-Mano-Poderosa,-instalaci

Este transcriptor de símbolos, según las ideas de Mijaíl Bajtín, lo conducen vectorialmente a lo ideológico, como un reflejo mecánico de una realidad inocente: el signo y el símbolo es un fenómeno complejo que refleja y proyecta las complejidades de la urdimbre social.

Dependiendo del contexto, significar una o muchas cosas, es tan escurridizo como poco confiable. Es semánticamente móvil, inacabado, abierto, dinámico, capaz de generar nuevas informaciones a diferentes receptores. El arte por ello, no refleja la realidad sino que se alimenta de diferentes conceptos -económicos, filosóficos y sociales- que afectan a ésta para así elaborarla e interpretarla, como componente inseparable de evaluación de unos hechos. Se crea así el objeto/discurso en el que el artista -que también es un yo social- aparece como mediador, invirtiendo la lógica del canal comunicativo en la medida en que todos somos emisores, escuchando, leyendo o creando.

El-Día-y-la-Noche

En ese sentido, las batallas de ideas de Berjano, son un búsqueda que le obligan a discernir entre ensoñación y catálisis fenomenológica: el hostigamiento de un camino que es necesario desplegar en forma de rapaz conceptual -a modo de elocución animista y telúrica- donde los pies están en pleno contacto con el suelo que pisamos, llevemos o no calzado, y donde siempre tenemos vía libre para recorrer el camino a la velocidad que necesitemos.

Texto escrito por Marcos Fernández para “Enlac(E)s.XE. Un proyecto del MEIAC” en el año 2014.


Categorizado como Escultura Pintura